El nombre de Zacatecas proviene del náhuatl y significa “lugar donde abunda el zacate”.

El territorio del Estado estuvo habitado por grupos étnicos, como los caxcanes y zacatecos; así también, entre los siglos IV y X d.C., se desarrollan las culturas de “Altavista”, en Chalchihuites y “La Quemada”, en Villanueva, con inconfundibles características mesoamericanas. Con el descubrimiento de los ricos yacimientos minerales en el suelo zacatecano, se inicia la fundación de la actual ciudad de Zacatecas.

Durante el periodo virreinal, se fundaron nuevos poblados, denominados Villas y Reales de Minas; así mismo, con la consecuente colonización y la explotación de las minas, se levantaron suntuosos edificios religiosos y elegantes mansiones que distinguieron con su imagen la importancia y abolengo de los habitantes de estas ciudades que, como Zacatecas, llegaron a figurar entre las más importantes de la entonces denominada Nueva España.

En el Periodo Formativo (siglo XIX), la ciudad adopta las modas decimonónicas del neoclasicismo y la influencia del estilo afrancesado, desarrollado principalmente en la etapa del Porfiriato. Durante la Revolución Mexicana, Zacatecas fue protagonista y centro de atención nacional, cuando la ciudad fue tomada el 23 de junio de 1914 por Francisco Villa y sus Dorados, cuando se libró la famosa batalla conocida en la historia como “La Toma de Zacatecas”.